viernes, 6 de diciembre de 2013

LAS CÉLULAS MADRE


Las Células Madre


Las células madre son células no especializadas que tienen la asombrosa capacidad de convertirse en muchos tipos de células diferentes del cuerpo. Al servir como una especie de sistema de reparación para el cuerpo, pueden dividirse potencial mente sin límite para reponer otras células que se hayan dañado. Cuando una célula madre se divide, cada célula nueva puede seguir siendo una célula madre o convertirse en otro tipo de célula con una función más especializada, como una célula muscular, un glóbulo rojo o una célula cardíaca.
Las células madre pueden hallarse en muchos tejidos del cuerpo, como la médula ósea, la grasa, la sangre y otros órganos como el corazón. Pueden encontrarse células madre más inmaduras en el embrión, así como en la sangre del cordón umbilical de un bebé recién nacido.
Según su procedencia, las células madre han sido estudiadas como una posible estrategia de tratamiento para numerosas enfermedades como la diabetes, la enfermedad de Parsimonioso, las quemaduras, la lesión de la médula espinal y, más específicamente, las enfermedades cardíacas.
Recientemente, numerosos estudios han demostrado el posible beneficio de implantar células madre en el corazón.
No está claro cómo funcionan exactamente las células madre. Pueden diferenciar se y convertirse en las células que las rodean (una célula madre que se coloca en el corazón puede transformarse en otra célula cardíaca), pueden liberar hormonas que ayudan a que el tejido que las rodea funcione de manera más eficiente, o pueden despertar las células madre inactivas en el tejido.

LOS TEJIDOS HUMANOS

Estos conforman uno de los niveles de organización biológica que se encuentra entre el celular y el de los órganos.
En concreto, los tejidos son aglomeraciones de células con una estructura determinada, que se disponen ordenadamente para cumplir una misma tarea.
Las células que conforman determinado tejido pueden y suelen ser diferentes morfológica (forma y tamaño) y fisiológica mente (función específica). Sin embargo, lo que caracteriza al tejido es que cada uno de los tipos de células que lo componen cumple un papel indispensable para que este, en conjunto, pueda realizar su función.
Algunos tejidos se especializan en transportar materiales, otros, en contraerse para producir movimiento o circulación y otros, en secretar hormonas que regulan los procesos metabólicos.
TIPOS DE TEJIDOS:
Según su función y características morfológicas, existen diversos tipos de tejidos, que se agrupan en las siguientes categorías:
Tejido epitelial: es el que reviste las superficies externas (piel) e internas (mucosas) del cuerpo. En este tipo de tejidos, las células están estrechamente unidas formando láminas. Entre las funciones que cumplen los epitelios están: servir como barrera de protección corporal, transportar material a lo largo de su superficie, absorber y sintetizar distintas sustancias útiles y contener terminaciones nerviosas sensitivas.
Tejido conjuntivo o conectivo: los epitelios no son capaces de mantenerse por sí solos y necesitan de otros tejidos que actúan de sostén, estos son los tejidos conjuntivos y entre ellos se incluyen los tejidos sanguíneo, adiposo, cartilaginoso y óseo.
Tejido muscular: está compuesto por numerosas células especializadas conocidas como fibras musculares. El tejido muscular es capaz de modificar su forma activamente, permitiendo la contracción y los movimientos.
Tejido nervioso: en él se presentan dos tipos de células, las nerviosas (o neuronas). Este tejido dirige el correcto y puntual funcionamiento de todos los órganos del cuerpo.